Es por el esguince de tobillo provocado por la patada de Pinto, que obligó a Ever a abandonar la cancha a la media hora de comenzado el partido. Aunque los médicos descartaron una lesión ósea, el mediocampista recién estaría en condiciones de reaparecer en la fecha 11 (Ñuls) o 12 (San Lorenzo)
El gesto adusto de Miguel Russo lo decía todo. Dura, terrible, decisiva, la patada criminal de Gustavo Pinto lo dejó afuera del partido. Había que verle la cara a Ever Banega para entender su sufrimiento. Claro, por el dolor, por abandonar la cancha a los 23 minutos del primer tiempo y por lo que se podía llegar a venir. Ojo, que no cunda el pánico: al mediocampista ya le hicieron estudios y el resultado descartó una lesión ósea. Tan sólo es un esguince en el tobillo derecho producto del golpe. ¿Si llegará al juego del domingo frente a Banfield? Hay que esperar para ver su evolución y si se desinflama la zona.
Hasta su salida, Banega manejaba la pelota, se juntaba con Gracián y con una buena circulación de la bocha era el dueño del mediocampo. Sin embargo, la patada llegó y asustó a más de uno. Por suerte, después los estudios no trajeron malas noticias. Y sí, justo Pinto, un ex Boca, sacó del match a Ever. "No tuve intención, lo termino pisando sin querer. Me acerqué a los doctores de Boca para preguntar cómo estaba", contó el Chavo. Y agregó: "Fue un partido con muchos roces, aunque es lógico por todo lo que nos jugábamos los dos equipos. Ellos están peleando la punta y nosotros la permanencia. Igual, por suerte no pasó a mayores".
La patada a Banega no fue la única que metió Pinto. Además, le dio de lo lindo a Jonathan Maidana y en varios choques fue con la pierna fuerte. "Son todas cosas del juego y que quedan en la cancha. No pasó nada grave y se jugó fuerte por la importancia del partido", explicó el volante de Olimpo.
15 dias sin jugar para Banega



